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La Ley Europea de IA entra en fase de implementación: qué obligaciones llegan primero

El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial empieza a aplicarse por tramos. Explicamos qué obligaciones son ya vinculantes, cuáles llegan en 2027 y qué implica para las empresas españolas.

Redacción Oikonomist··6 min de lectura

Aprobado en 2024 y publicado en el DOUE ese mismo año, el AI Act europeo entra ahora en su fase más crítica: la de aplicación efectiva. Desde el 2 de agosto de 2026 son plenamente exigibles las obligaciones sobre modelos de IA de propósito general (los llamados GPAI), lo que afecta directamente a los grandes proveedores de modelos fundacionales y, en cascada, a todas las empresas que los integran.

El calendario, resumido

  • Febrero 2025: prohibiciones absolutas (puntuación social, manipulación subliminal, reconocimiento emocional en el trabajo).
  • Agosto 2025: gobernanza y designación de autoridades nacionales.
  • Agosto 2026: obligaciones para modelos de propósito general (transparencia, documentación técnica, resúmenes de datos de entrenamiento).
  • Agosto 2027: obligaciones plenas para sistemas de alto riesgo (RRHH, crédito, sanidad, justicia, infraestructuras críticas).

Qué cambia para una empresa española media

La mayoría de las pymes no desarrolla modelos, sino que los consume vía API. Aun así, si el uso encaja en un supuesto de alto riesgo —por ejemplo, un software que puntúa currículums en un proceso de selección— la empresa asume el rol de proveedor o usuario de alto riesgo, con obligaciones específicas de evaluación de impacto, supervisión humana y trazabilidad.

La Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), con sede en La Coruña, es la autoridad competente para inspecciones y sanciones. Las multas pueden alcanzar el 7 % de la facturación mundial en los supuestos más graves, un régimen todavía más severo que el del GDPR.

El punto ciego: los modelos open source

El Reglamento contempla exenciones parciales para modelos publicados bajo licencia libre y gratuita, siempre que no sean de riesgo sistémico. La frontera práctica entre "open" y "comercial" (los llamados open weights de Meta, Mistral o los modelos chinos de reciente aparición) es cada vez más difusa, y previsiblemente será uno de los focos de litigación en los próximos años.

El AI Act no es un texto perfecto, pero es el primer intento serio de fijar reglas para una tecnología transformadora. Su éxito dependerá menos de la norma y más de la capacidad de las autoridades para aplicarla con criterio.

Lucía Ortiz de Zárate, investigadora en ética de IA